El Rottweiler
un guardián valiente y devoto
Los rottweilers son una raza bien conocida y apreciada de presencia imponente que se ha hecho merecedora de respeto y admiración entre los amantes de los perros. De cabeza noble y amplia, marcada inconfundiblemente con una mancha canela sobre cada ojo, el Rottweiler es un perro llamativo de magnífico aspecto. Orgulloso y de conducta reservada, el Rottweiler tiene una tremenda capacidad física que se ve acompañada de inteligencia, espíritu vigilante y una valentía inquebrantable. Tranquilo e imperturbable, es un perro guardián excepcional y, con un adiestramiento y una socialización adecuadas, resulta un buen compañero y protector de la familia.
Perros poderosos y protectores, serenos, confiados, inteligentes y resueltos.
El Rottweiler que hoy conocemos tiene uno de los historiales más largos, ya que se remonta (según el folklore más que por lo que atestiguan los documentos escritos) a los mastines que acompañaban a las legiones romanas en su conquista del mundo. Aquellos perros eran empleados por los romanos en la batalla y también para reunir el ganado del ejército en su avance y proteger a las reses y a las ovejas de los animales salvajes. Tras cruzar el formidable paso de los Alpes, los romanos se establecieron en lo que hoy conocemos como Suiza y Alemania. Ahí es donde probablemente se cruzó a los mastines romanos con perros autóctonos y se empezó a perfilar la raza que hoy conocemos.
Actualmente, el Rottweiler sigue siendo un formidable perro militar y policía, que desempeña distintas misiones de guarda y rastreo. Un Rottweiler bien adiestrado es un modelo de reserva y obediencia. Tranquilo y firme, se mantiene imperturbable hasta que su cuidador le insta a que actúe ante un situación difícil.
Debidamente adiestrado y socializado, también es un buen perro para la familia, tal como apunta la FCI al calificarlo como "bondadoso, plácido en su disposición básica y cariñoso con los niños". No obstante, los dueños deben ser capaces de manejar físicamente a un animal tan poderoso, y asegurarse de que el perro entiende quién manda. La recompensa es un compañero apacible y obediente cuya majestuosa presencia tranquiliza a toda la familia.










