El perro pastor alemán
un compañero noble y enérgico
El pastor alemán es uno de los perros de raza que goza de mayor reconocimiento. De apariencia noble y carácter leal, es ágil, inteligente, fuerte y valiente: un perro increíblemente versátil que se adapta con éxito a una gran diversidad de papeles. El pastor alemán también es un perro excelente para la familia. Fácilmente adiestrable y obediente, tiende de forma natural a la compañía humana y a una vida familiar activa, con un temperamento sensato y juego amistoso, muy adecuado para los niños.
El reconocimiento de esta raza se remonta a finales del siglo XIX, gracias sobre todo a los esfuerzos del capitán Max von Stephanitz. En una exposición canina celebrada en Karlsruhe en 1899, von Stephanitz quedó tan impresionado por las características de un perro pastor, que lo compró. Poco después, fundaba la asociación Verein für Deutsche Schäferhunde SV (club canino del pastor alemán).
Sin embargo, la popularidad de la raza y su no poca fama se consolidaron realmente durante la Primera Guerra Mundial. Se calcula que más de 50.000 perros sirvieron en la guerra, ya fuera en la Cruz Roja, como mensajeros, perros de rescate, transporte de suministros, rastreo o labores de guardián; sus actos heroicos animaron a muchos soldados de distintos países a volver a casa con un nuevo compañero admirable.
La popularidad de la raza creció tan rápidamente que sólo siete años después de su inscripción en el Kennel Club inglés en 1919, en el que se contabilizaban 54 animales, el número se había multiplicado hasta 8.058.
Hoy, el pastor alemán sigue siendo el perro de trabajo por excelencia. Empleado ventajosamente por una gran diversidad de organizaciones, entre las que se incluyen las administraciones públicas y las fuerzas de seguridad, en el nutrido currículum de aptitudes de la raza se cuentan las de rastreo, perro guardián, tareas policiales, detección de narcóticos, tareas militares y búsqueda y rescate.










