El bóxer, un compañero lleno de vigor, protector y valiente
La apariencia física del bóxer se caracteriza por una simetría armoniosa. Con una musculatura prieta y una sólida estructura ósea, casi parece esculpido. La cabeza corona su atractivo y es expresiva como pocas. Da gusto contemplar las expresiones faciales del bóxer, capaces de reflejar desde curiosidad y ternura, hasta un encantador aire travieso. El boxer se ha granjeado la simpatía de muchas familias de todo el mundo, las cuales se enamoran de un perro que parece haber nacido para hacer disfrutar a la familia y, en particular, a los niños; pero que en realidad tiene una historia mucho más orientada al trabajo y alejada de la docilidad.
Son perros fieles y afectuosos, con una talla imponente y un porte noble.
La raza del bóxer moderno, relativamente reciente, tiene sus orígenes en el Brabant Bullenbeisser, que se empleaba como perro de caza en Alemania. Los perros de esta raza, desaparecida hace ya tiempo, se caracterizaban por su fuerza y agilidad, un tremendo poder de presa y la capacidad y el valor de acometer al jabalí en la caza y no soltarlo. No se ha registrado la fecha exacta en que derivó de esta raza el bóxer moderno, pero parece ser que fue a mediados del siglo XIX.
A lo largo del siglo XX, estos perros fueron empleados en varias funciones, como policía, guarda, búsqueda y rescate, además de como uno de los perros guía menos usuales. También se ha labrado una excelente reputación en pruebas de obediencia.
Sin embargo, la mayoría de los bóxer del siglo XXI tienen como entorno natural el hogar de una familia. Corresponderá al cariño familiar con generosidad y un afecto sin límites, y siempre intentará atraer la atención y demostrar disposición para el juego. Su destreza física e inteligencia requieren ejercicio y estimulación mental para evitar situaciones de agitación. Asimismo, debe ser entrenado y sociabilizado desde joven para controlar su instinto natural defensivo.










